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13 abr 2017

Pintura y Camino espiritual, o la abstracción como aprendizaje

Proceso de abstracción de Piet Mondrian, de 1900 a 1930.
Podría haber dejado esta imagen y no poner nada más porque lo dice todo, pero escribiré algo.

Hay una estampa recurrente en los museos y exposiciones de arte moderno de cierto renombre:
-Cariño, mira este cuadro, vale millones de euros!
-Nena, eso te lo hago yo cuando quieras en la pared del salón con los botes de pintura que tengo en el garaje.

Hace un tiempo tuve una profesora de pintura que era una artista estupenda. Entre su obra contaba con una figuración soberbia y una capacidad para el retrato que he visto en muy pocas personas. Sus obras más recientes son abstractas y debido a eso, ella y yo hemos tenido muchas charlas al respecto de la abstracción en la pintura.

La abstracción es una tendencia pictórica que no se suele comprender por varios motivos: el primero, la falta de educación. Solemos amar aquellas cosas que conocemos y odiar o incluso temer las que no llegamos a entender. En el colegio no recuerdo que me explicaran más allá del Renacimiento, cuando a mi entender, comprender a Picasso es imprescindible para entender el arte moderno: no interesa ya plasmar realidades sino ideas.

El segundo motivo por el que la abstracción produce desconfianza es por un hecho bastante frecuente: en el mundo del arte comercial hay de todo y hay mucho artistilla que en materia de figuración no pasa del "con un 6 y un 4 hago tu retrato" y se refugia en una abstracción camuflada por un discurso grandilocuente para ocultar sus carencias

Para poder "abstraer", primero es necesario conocer. Una obra abstracta de calidad tiene detrás un proceso de aprendizaje, un estudio de la forma, las proporciones, los colores, las luces y las sombras. Una vez tiene esos conocimientos, una vez son capaces de entenderlos y de interiorizarlos, pueden plasmarlos en un lienzo sin que se refieran necesariamente a una figura identificable.

Dicho esto, resumo en algo mucho más simple y básico: es necesario conocer la técnica y los fundamentos de una disciplina y, por supuesto, haberlos puesto en práctica, para poder ser libres y hacer, por así decirlo, lo que te de la gana.

El sendero del paganismo y la brujería es conocido en inglés como The Craft y es traducido frecuentemente como el Arte (aunque a mi modo de ver sería más adecuado entenderlo como el Oficio). El proceso de aprendizaje es por lo tanto muy similar al de otras disciplinas artísticas.

La Wicca surge a partir de un proceso de abstracción y síntesis de una gran parte de los conocimientos y sabiduría anteriores, tanto en el campo esotérico como en el antropológico. Al igual que en la pintura hay una serie de componentes básicos: color, forma, luz y sombra, y una serie de técnicas para manejarlos: realismo, fauvismo, expresionismo, impresionismo... En wicca se establecen unos componenetes básicos, los cinco elementos, y diversas maneras de interactuar con ellos en el espacio ritual: el círculo, la danza, la música, la meditación. Esta aparente simplicidad se ve reflejada en el símbolo por excelencia de la wicca: el pentáculo, del que posiblemente escriba más adelante.

Al principio del aprendizaje en el sendero mágico o pagano, una de las ideas que creo que todos tenemos en mente es que si equivocas las palabras del libro en cuestión, o no lo haces todo perfecta y exactamente como te dicen que lo hagas, no tendrá efecto el rito o hechizo que realices, o incluso puede volverse en tu contra.

Cuando llevas ya un buen trozo del camino recorrido, empiezas a verlo todo desde una cierta perspectiva. Quizás repetir las palabras exactas ya no son tan importantes, quizás los objetos y herramientas no sean imprescindibles y cobra relevancia aquello que subyace, el hecho en sí: el círculo, la invocación, la comunión con los dioses, la elevación de energía, el agradecimiento, la celebración...

Así pues, cuando conoces distintas técnicas de brujería te vas dando cuenta de las conexiones que hay entre ellas. En ese momento eres capaz de abstraer los conceptos básicos y es entonces cuando te haces libre, libre para ser creativo y expresar nuestro propio ser a través de la brujería.

26 mar 2017

Palabra y fotografía, o la importancia de ser certero

En mi primera clase de fotografía el profesor nos hablaba de la facilidad que existe hoy en día para sacar fotos, lo cual supone un arma de doble filo. Una mayor accesibilidad, así como una gran mejora en el almacenamiento de las fotografías hace que congelar una instantánea se convierta en un hecho cotidiano y muchas veces banal.

Pensemos en las cámaras de antes, las analógicas con carretes de 36 fotos. Cada fotografía tenía que merecer la pena, tenía que ser pensada y estudiada. Cuando en vez de 36 tenemos una capacidad casi infinita de almacenamiento, no concedemos tanta importancia a ese hecho, a la contención, al planeamiento, a la reflexión. Almacenamos cientos de fotografías en nuestros aparatos electrónicos que muchas veces no volvemos a ver después de realizadas.

Y mientras el profesor nos contaba todo esto con gran humor, mi mente no podía dejar de pensar en la ley del Silencio de la pirámide de los bujos. Nuestras palabras tienen poder, nuestro silencio también. Y debemos ser cuidadosos con ellos y usarlos con sabiduría. Y no me refiero a pasarse callados todo el día (cosa que por otro lado puede ser muy interesante), sino a medir muy bien nuestras palabras.

En generar esto se podría resumir en un corolario al que recurro con cierta frecuencia: ser conscientes. Ser conscientes significa estar concentrados en lo que hacemos y poner nuestra energía en ello. Fregar siendo conscientes que que fregamos, limpiamos, purificamos. Andar siendo conscientes de que caminamos, nos movemos, nos desplazamos. Hablar siendo conscientes de lo que significan e implican las palabras que decimos y, al igual que es necesario para aprender fotografía, sustituir el modo Automático por el modo Manual.
 
Cuando escuchaba a mi profesor de fotografía hablar sobre no sacar 100 fotografías cuando puedes sacar una buena, recordaba la importancia ser certeros cuando hablamos. Si no damos importancia a nuestra palabra podría perder su valor. Nuestra palabra es un vínculo con aquellos a quienes llega, y con nosotros mismos, tanto en la vida cotidiana como en nuestros actos mágicos. Si adquirimos un compromiso y no lo cumplimos, estamos demostrando que el valor de nuestras palabras es escasa y, por lo tanto, a la hora de realizar un acto mágico y realicemos un decreto o un conjuro en los que la palabra tenga un gran valor, éstos podrían verse afectados. Por ejemplo, si digo que me encargo de fregar los platos y no los friego, cuando diga que estoy lleno de enrgía y protegido, mi mente me dira: "O igual no".

Y ¿de qué manera podríamos mejorar nuestro poder verbal? Pues al igual que se trabaja en cualquier ámbito artístico, por proyectos, que pueden ser cosas muy sencillas. Podemos establecer compromisos, objetivos y retos con nosotros mismos, como meditar durante una semana todos los días  a las 11 de la noche si no tenemos la costumbre de meditar, o dejar nuestra casa limpia y recogida antes de acostarnos, leer esos libros que tenemos pendientes, etc. De esta forma reforzaremos nuestra fuerza de voluntad y el poder de nuestra palabra.

10 mar 2017

Dioses y Arquitectura, o la divinad como estética

"Hoy en día vivo a la Diosa primordialmente como expresión de la tierra y del lugar"  
Starhawk

Qué inspiradores son los viajes para reflexionar. El pasado verano estuve en Madrid y aproveché mi viaje para visitar el Museo Arqueológico Nacional (cinco estrellas), deteniéndome en los espacios dedicados a rituales y cultos, especialmente enterramientos debido a un trabajo que estaba empezando a desarrollar. Y quizás me hizo falta verlo de una forma tan explícita para que -no por primera vez- me haya llamado la atención lo siguiente.

Las divinidades tienen una cierta relación con la arquitectura. Ambas son la expresión de una cultura en un lugar y un tiempo concretos. Al igual que podemos identificar determinadas construcciones con naciones concretas, también hay ciertas divinidades que son indistinguibles del lugar de su aparición. No se podría entender el Templo de Hatshepsut en el norte de Europa ni el Stonehenge en el desierto egipcio, al igual que no podríamos pensar en Anubis siendo adorado en las antiguas Islas Británicas.

Y es que cada cultura, a lo largo y ancho del planeta y del tiempo, ha tenido sus divinidades particulares con sus nombres propios. En ocasiones se identifican las divinidades desconocidas de un pueblo con otras más cercanas, pero cada una posee particularidades que las diferenciaban de sus semejantes. Estos dioses no constituian una lista estática sino que un mismo pueblo cambiaba con frecuencia sus divinidades favoritas a lo largo de los siglos, estableciéndose distintos cultos, tendencias y corrientes que evolucionaban de forma dinámica.

Podría parecer que con la llegada del cristianismo se cortó este flujo evolutivo y se estancó, pero no es cierto. Distintas formas de pensamiento dentro del cristianismo se han ido sucediendo en el tiempo, incluso la proliferación de distintos santos y su patronazgo nos ponen en relación directa con el politeismo. La arquitectura también cambia, reflejando y materializando cada etapa histórica: Edad Media, Renacimiento, Barroco... tienen su estilo propio, hasta llegar al Neoclasicimo y los Hitoricismos (s. XIX), caracterizados por la copia más o menos efectiva de estilos anteriores. Fue el momento en que la Historia se consolida como disciplina científica y comienza un resurgimiento y fanatismo por las antiguas culturas, y por justificarlo todo en base a las mismas ("el Tarot y la Ouija lo inventaron los antiguos egipcios...").

La historia de la Arquitectura, quizás porque es la historia que mejor me conozco, me lleva a establecer vínculos con nuestra situación actual en el paganismo contemporáneo. Hemos desarrollado unas formas propias de culto y celebración que no son las antiguas. Tenemos creencias, filosofías y pensamientos que, aunque tengan una gran herencia del pasado, podemos decir que son propios de nuestro tiempo. ¿Por qué no tener también divinidades contemporáneas que se adapten a nuestra realidad? ¿Por qué no puedo evitar relacionar la Wicca con el Neoclasicimo y la copia directa de panteones antiguos?

Hablar de arquitectura contemporánea en un blog de paganismo es duro, lo sé, y más cuando el común de la gente asocia la arquitectura moderna con los horrorosos bloques de pisos de la burbuja inmobiliaria, o con idas de olla de artistillas famosos. Pero se podría decir que actualmente la arquitectura da respuesta a la sociedad contemporánea, tienen una voz propia que no está apoyada en elementos estéticos ligado a estilos concretos. De hecho, las mejores obras contemporáneas huyen de la ornamentación, dejando que los propios materiales que la consituyen y la ténica con la que se realizan se expresen.

La arquitectura romana tiene muros, bóvedas, columnas, cúpulas, pilares, vigas. Una catedral gótica también. Los elementos que la componen son muy similares en esencia, cambia el lenguaje, cambian las formas. ¿Podría pasar lo mismo con las divinidades? ¿No tienen todas ellas elementos en común que son inherentes al hecho de ser una divinidad, al igual que una casa tiene que tener muros, ventanas y techo? ¿Es una divinidad una forma estética, sujeta a modas, estilos, y corrientes concretas? Y de ser así, ¿cuál sería su esencia, su forma depurada? ¿Es la divinidad original tal y como la adoraban sus primeros creyenets? ¿o el arquetipo de la divinidad, entendiendo éste como su forma desnuda y despojada de elementos estéticos?

Me inclino a pensar que, al igual que se ha demostrado con la historia de la arquitectura, las divinidades que pertenecen a esta aldea global contemporánea acabarán dejando atrás los elementos estilísticos, los ropajes con los que se visten, la cultura de la que provienen. O tal vez lo hayan hecho ya. Quizás por eso han calado tan bien en el mundo de espiritualidad los conceptos de Triple Diosa, de Dios Astado. Porque son figuras eternas y que a la vez pertenecen a nuestra época más que a ninguna otra.

25 jun 2016

Verano: la Plenitud


A lo largo de estas 4 entradas sobre las estaciones que he ido posteando con mis ilustraciones, fui explicando lo que esas estaciones significaban para mi, pero también fui contando una historia paralela, una historia de amor que no expliqué en su totalidad. Me gusta usar y jugar con las palabras, pero cuando dibujo algo me resulta prácticamente imposible explicarlo, porque ya está ahí, no hace falta decir nada más. Sin embargo, haré una pequeña recopilación de lo que fui publicando hasta el momento.

Otoño (clic para ver) es momento de encuentros. Aparece una persona A (el protagonista de la historia) con un agujero en el corazón, buscando una hoja caída de un árbol que encaje con su hueco y lo cubra. Otra persona B se acerca e interpreta el gesto como si le estuviera ofreciendo su corazón. 

En Invierno las personas forman una pareja, se complementan, se dan calor. Es un momento de felicidad, de calidez, de sentirse arropado en medio de las inclemencias del tiempo. Es poder contar con alguien, recibir apoyo y comprensión.

En Primavera, las cosas se tuercen. La pareja se rompe y nace la soledad. La persona A se encoge, se cierra. Echa raíces. Pero sucede algo más. Las lluvias forman un charco. La persona encogida mira en el charco y se ve a sí misma. Además, las lluvias y las inclemencias del tiempo nutren a la persona y de su cabeza acaban brotando flores.

Y llegamos al Verano. La persona se ha descubierto a si misma, ha aprendido y ha sido capaz de superarlo. Llega la Plenitud. Se descubre como una persona entera en sí misma, capaz de disfrutar, capaz de gozar de la vida. El sol brilla en lo alto y nutre la Tierra y su cuerpo, es todo lo que necesita.

En este momento, en verano, podría hacerlo Todo. Sin embargo, escoge disfrutar, aunque sólo sea un rato, del dolce fare niente. Feliz verano!

20 mar 2016

Primavera: el Crecimiento

En esta ilustración, una persona se encoge en sí misma bajo la lluvia. Se cierra al mundo exterior, pero de su cabeza comienzan a brotar plantas y flores. Aunque agache la cabeza, un charco le permite ver su reflejo y el cielo sobre él. Es la reflexión, pensamiento como reflejo de nuestro interior.

Si la comparamos con las ilustraciones de las estaciones previas, podemos ver que esta vez el personaje está solo, sin compañía. Eso le entristece, pero también le hace ser consciente de su propio yo, algo que había olvidado. Comienzan las grandes preguntas que no esperan respuesta.

Así siento yo la primavera. Es un momento en que la conciencia parece despertar tras el acogedor frío del invierno, aunque ese despertar no siempre sea del todo agradable. Yo suelo encerrarme literal y metafóricamente, el fin de curso se acerca cada vez más y es necesario ponerse a trabajar de forma intensiva, darlo todo.

Además, relaciono esta estación con el descubrimiento de la wicca. (pausa). Acabo de echar un vistazo a mi antiguo blog, las entradas de justo antes de descubrir la wicca son total y absolutamente wiccanas, sobre todo en el trasfondo filosófico (hasta felicité el 2 de febrero como momento de despertar del sol, sin saber que había gente que a ese día le llamaba Imbolc). Era un momento en que me estaba planteando grandes cuestiones. Estaba bajo la lluvia, mirando mi propio reflejo y dentro de mi mismo, estaba comenzando a brotar algo. Y de repente, paf! Leo la palabra "wicca" en una revista y todo cobra sentido. Fue como si levantara la cabeza y de repente pudiera ver todo un mundo nuevo a mi alrededor. Fue como si hubiera vuelto a nacer, o como si algo nuevo hubiera nacido dentro de mi.

Para mi es momento de reflexión, pero de reflexión proactiva. Es tiempo de mirar dentro de nuestro jardín interior, limpiar las malas hierbas que roban nutrientes y prestar atención y cuidados a aquellas plantas que realmente queremos que crezcan hermosas y saludables.

Estaciones ilustradas anteriores:
Otoño: el Comienzo
Invierno: la Calidez

21 dic 2015

Invierno: la Calidez

La de arriba es mi ilustración para el Invierno. Para mi, la palabra que lo define es calidez. ¿Es una paradoja? No.

Una de mis sensaciones favoritas es llegar a casa o entrar en un local tras haber estado un buen rato en la calle, abrigado a más no poder y aún así con el frío calándome los huesos y las manos congeladas. Es ese sentimiento de hogar, de calidez, de sentir que vuelve a ti la circulación. Quizás gracias a esos contrastes podemos apreciar más algunas cosas. Lo que en verano damos por sentado aquí nos falta y por eso lo agradecemos tanto. Gracias al frío buscamos el calor, gracias a la oscuridad buscamos y encendemos luz. 

Es una sensación física pero también emocional. Es tiempo de estar juntos, de las comidas y cenas familiares, de tardes de mantas, libros y películas, de bebidas y comidas bien calientes. Es tiempo de amor y de estar con los que uno quiere. 

Es cierto que en ocasiones las comidas familiares pueden ser estresantes si hay mucha gente y las conversaciones son vacías, pero es una época perfecta para estrechar lazos con aquellos con los que conectamos más y con quienes no tenemos la oportunidad de estar de forma habitual.
Nadie se tira desnudo en la nieve para sintonizar con la estación. Buscamos la calidez del hogar, de la familia, las cenas copiosas y las luces navideñas que luchan contra la oscuridad de ahí afuera. El invierno es el momento de crear y encender nuestra luz interior.


Para ver la anterior entrada-ilustración sobre el Otoño, hacer clic aquí.

24 nov 2015

Versos de Gardner

"Oh, Luna que sales por la noche al despertar,
antes de que el amanecer palidezca,
la amadríada en la planta,
el sátiro en el valle,
cogidos en tu red de sombras.

¿Qué sueños tienes para mostrar?
¿Quién camina por las silenciosas praderas
para adorarte desde abajo?

El golpeteo de la lluvia se calma
la danza del viento salvaje está hecha,
montañas de nubes de color rojo-rubí son derramadas
sobre el Sol poniente;
y ahora bajo tu luz de rayos argénteos
permanece todavía el bosque salvaje,
algún espíritu de un antiguo sueño
respira desde de la silenciosa colina.

Diosa-Bruja Luna, tu hechizo invocan
los Antiguos de la noche.

Una vez más el viejo altar de piedra humea,
el fuego está centelleantemente brillante.

Diseminados y pocos somos tus niños,
aunque desconocidos nos reunimos
para bailar la vieja rueda alegremente
sobre la piedra usada por el tiempo.


Ni preguntamos al Cielo, ni tememos Infierno,
ni lamentamos mucho nuestro destierro,
pisamos los laberintos de un hechizo
olvidado por sacerdotes y hombres."


Versos recogidos por Gerald Gardner en "El Significado de la Brujería"
con algunas correcciones propias realizadas a la traducción de la edición de Luis Cárcamo en 2004.

21 oct 2015

Otoño: el Comienzo

Ilustración propia acerca del Otoño.
El Otoño siempre se me ha mostrado al contrario de lo que me decía el sentido común. En el paganismo lo vemos como una estación de equilibrio, de introspección, propicia para la meditación y el trabajo interior. Sin embargo, para mi, Otoño siempre ha sido sinónimo de comienzos, y comienzos muy ajetreados. Siempre me cuesta sentar el culo para celebrar Mabon y Samhain y mirar dentro de mi. Demasiadas cosas reclaman mi atención ahí fuera.

Es una estación que trae vientos de cambio, que se lleva la pesadez del verano e induce a un nuevo ritmo de trabajo. Se acaban las vacaciones, comienzan los cursos académicos y las jornadas laborales. Conocemos gente nueva y nos reencontramos con la gente de siempre. Nuevas amistades, nuevos compañeros, nuevos amores. Feliz encuentro y feliz reencuentro.

Además, hoy día podemos ver cómo el fin del verano es el momento favorito para introducir cambios en los medios, bien sea en las nuevas temporadas de programas de televisión y radio como en las grandes páginas de Internet como Facebook o Google. También nos anuncian colecciones de kiosco y cursos porque la gente tiene ganas de empezar cosas nuevas, de hacer lo que siempre quiso, de reprogramar sus horarios y costumbres.

Por ello creo que siempre he visto Mabon y Samhain con una óptica equivocada. Los veía como finales. Pero en la Rueda del Año no hay ningún punto final, sólo punto y seguido. Y como si el mundo quisiera hacerme ver esto, me dio una lección que tardé en comprender: un año sucedió que por estas fechas realicé un sencillo altar con hojas secas y con carrabouxos (agallas de roble). Lo dejé en casa sin atención unas dos semanas. Cuando volví encontré el sueño de la habitación y la mesa del altar con varias bolitas amarillas diseminadas que antes no estaban ahí: eran gusanos que (afortunadamente) estaban ya secos y que habían salido de los carrabouxos en busca de alimento. Otro año sucedió algo similar con las castañas, no entraré en detalles. 

La muerte genera nueva vida, las hojas caen, pero los hongos y gusanos nacen para transformarlas de nuevo en nutrientes para que puedan ser tomados por otras plantas. Es necesario eliminar y dejar atrás las cosas que ya no necesitamos para que puedan aparecer otras nuevas, y esto también lleva trabajo.

Este Otoño he decidido dejar de ir contra corriente, dejar de intentar realizar profundas meditaciones cuando mis piernas me pedían salir a correr. El cambio del Otoño es dinámico y he buscado una introspección proactiva. ¿Qué me gustaría comenzar? ¿Qué cosas me gustaría dejar de hacer? Todas las actividades que empecé este año inducen en mi nuevas reflexiones, nuevas introspecciones y nuevas formas de ver las cosas. El simple hecho de tener un blog me hace caer en la frenética e introspectiva tarea de escribir lo que fluye por dentro de mi.

Las cosas no son blancas o negras, y el otoño es precisamente el momento del crepúsculo, tiene su parte de luz y su parte de oscuridad. Podemos tomar de ambas lo que necesitemos.

15 oct 2015

Reflexiones de cementerio

La sonrisa (obra propia, acrílico sobre papel)
Acerca de pensamientos inducidos por un cementerio en un día en que acudí a dibujar con carboncillo esculturas funerarias.

 1.- FLORES PARA LOS DIFUNTOS.
¿Por qué flores? Si su finalidad es alegrar el cementerio se pueden poner estatuas menos depresivas, panteones más serenos, etc. Si son ofrendas para los muertos... ¿a todos les gustan las flores? 
Creo que la cosa va más encaminada a los ciclos naturales, y es que hay plantas que florecen en otoño, como los  crisantemos. Es muy profundo el significado de ir al campo y coger una flor que nace entre las hojas caídas de un bosque, que nace entre la muerte. 
Sin embargo, esto se pierde hoy, puesto que en floristería se puede comprar cualquier variedad de flores, y las propias de la estación están pasando a un segundo plano. 
Personalmente, me gusta mucho más la tradición de otros países de llevar a los muertos comidas, vicios y objetos que disfrutaban de vivos. Si alguna vez, y bajo violación expresa de mi voluntad mis huesos van a parar a un cementerio o los encierran entre paredes de hormigón , preferiría que me trajeran unas pizzas, unos lápices y papeles, por poner un ejemplo, que unas flores a las que soy alérgico (el epítome del mal sería que me pusieran flores de plástico).
Es más, las flores las veo como algo impersonal, como un recurso irreflexivo, fácil y casi obligado que induce a un distanciamiento con la memoria del ausente versus el recuerdo de sus gustos y costumbres (y por tanto, celebración de la vida mundana) que irremediablemente conllevaría la realización de ofrendas de otro tipo.

2.-PRIMER ACERCAMIENTO AL MISTERIO DE LA MUERTE.

La Muerte es el gran misterio de la vida. Tabú, fuente de miedos, de obsesiones y matriz y eje central de las grandes religiones.
Parece obvio en un cementerio pensar en el misterio de la muerte, pero no lo vi frente a mi hasta que no escuché a una niña de unos seis años preguntarle a sus padres por ella. Es extraño y bello ese momento en que un niño tan pequeño se pregunta por algo tan grande. 
En su escala de tiempo, todo es permante. Sus padres siempre fueron sus padres y siempre lo serán. Hacen falta años y perspectiva para ver la gran rueda girar. Si alguien muere, puede entender que se haya ido, pero de forma inocente se pregunta cuándo volverá, cuándo va a despertar. 
Y yo creo que nos hacemos mayores y nos seguimos haciendo la misma pregunta, y por eso les fastidia tanto a los padres que les pregunten sobre la muerte, que les pregunten cuándo se van a morir, que les pregunten por qué hay niños que se mueren sin llegar a viejos. Les fastidia porque, después de tanto tiempo, después de haber visto girar la Rueda una y otra vez, aún no tienen respuesta para esa pregunta.

3.-PERSONAS DE ESTE MUNDO QUE ESTÁN MÁS CERCA DEL MÁS ALLÁ QUE DEL MÁS ACÁ.
Busqué un espacio apartado y poco transitado donde no molestara mucho y saqué carboncillo y libreta. Inmediatamente sobre mi se cirnió un hechizo de atracción magnética. Se me acercaron varias personas curiosas, entre ellas un joven, con aliento de alcohol y tinta en las venas. También una mujer mayor, como hippy, que parecía estar en su propia casa, que conocía este y otros cementerios al detalle, que se maravillaba con las pequeñas labras y relieves en piedra de ángeles y figuras varias. Veía entierros y recordaba como si fuera un suceso de magia los grandes funerales de los gitanos. Me preguntaba "Tu debes de comprar un montón de revistas pornográficas, no?" [para dibujarlas] como si me estuviera preguntando si compré el pan. Me contaba que a los niños que morían les ponían montañas de peluches en vez de flores. Me habla del erotismo, de la sugerencia, de si encuentro modelos por la calle para pintarlos desnudos "como hacía Picasso". Le pregunta a la gente si le había traído flores a sus familiares y a sus mascotas. Venía a hablar con su madre. Parecía estar esperando volver a verla.