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10 dic 2015
Siento, luego existo
Caminando, cierro los
ojos. Escucho y oigo el canto de los pájaros, los graznidos de las gaviotas, el
rumor del tráfico, el rumor del agua de una fuente cercana. Oigo tacones, la
gente pasando a mi lado, gente trabajando, obras, alguien que saca las llaves
para entrar en casa. Siento la tierra blanda bajo mis pies, el asfalto duro, la
acera irregular. Unas gotas de lluvia en mi cara, el viento removiéndome el
pelo, el calor del sol a través de las nubes. El día, la noche. Huelo, huele a
hierba recién cortada, a tierra mojada, a contenedores de basura, a perfume, a
café, a comida casera. A lo lejos, huele a mar. Siento todo a mi alrededor,
siento la ciudad, siento la vida. Siento, luego existo.
3 dic 2015
Guía para Urbanautas Errantes
(o Cómo Dejarse Llevar por la Mano del Destino )
---ideal para viajes---
---ideal para romper la rutina---
---ideal para llegar a donde aún no sabes que quieres ir---
---ideal para viajes---
---ideal para romper la rutina---
---ideal para llegar a donde aún no sabes que quieres ir---
1.- Establecer Tu Punto de Llegada.
Toma un plano de la ciudad y un objeto con tendencia a quedarse pegado a las cosas. Lánzalo contra el plano a una cierta distancia y con los ojos cerrados. Si tienes buena puntería, date la vuelta.
2.-Inicia Tu Recorrido.
Independientemente del punto de llegada, echa a correr en dirección contraria al viento.
3.- Moverse en el Laberinto Urbano.
No pares. Si te encuentras con un semáforo en verde, cruza aunque no vayan en tu dirección. Si están rojos, continúa tu camino. No pases dos veces por el mismo lugar. Toma rápido tus decisiones. No retrocedas.
4.- Utensilios que No Ayudan en el Camino.
No uses música, impide escuchar tus pensamientos y la banda sonora urbana. No uses gafas de sol, deja que la gente te mire a los ojos. Y por supuesto, no lleves el móvil.
5.- Actitud en el Trayecto.
Presta atención a todos tus sentidos. Siente la ciudad. Da rienda suelta a tus pensamientos. Permite que los nudos se desaten. Deja que tu instinto te guíe.
6.- Destino.
Quizás acabes en un lugar diferente al que tenías pensado llegar. Quizás cruces un semáforo en rojo. Quizás a donde llegues no tiene nada que ver con la ciudad. Si es así, ¡felicidades!
*****Extrapolable a escala mundial*****
En ese caso, se recomienda llevar ropa interior de repuesto.
Toma un plano de la ciudad y un objeto con tendencia a quedarse pegado a las cosas. Lánzalo contra el plano a una cierta distancia y con los ojos cerrados. Si tienes buena puntería, date la vuelta.
2.-Inicia Tu Recorrido.
Independientemente del punto de llegada, echa a correr en dirección contraria al viento.
3.- Moverse en el Laberinto Urbano.
No pares. Si te encuentras con un semáforo en verde, cruza aunque no vayan en tu dirección. Si están rojos, continúa tu camino. No pases dos veces por el mismo lugar. Toma rápido tus decisiones. No retrocedas.
4.- Utensilios que No Ayudan en el Camino.
No uses música, impide escuchar tus pensamientos y la banda sonora urbana. No uses gafas de sol, deja que la gente te mire a los ojos. Y por supuesto, no lleves el móvil.
5.- Actitud en el Trayecto.
Presta atención a todos tus sentidos. Siente la ciudad. Da rienda suelta a tus pensamientos. Permite que los nudos se desaten. Deja que tu instinto te guíe.
6.- Destino.
Quizás acabes en un lugar diferente al que tenías pensado llegar. Quizás cruces un semáforo en rojo. Quizás a donde llegues no tiene nada que ver con la ciudad. Si es así, ¡felicidades!
*****Extrapolable a escala mundial*****
En ese caso, se recomienda llevar ropa interior de repuesto.
3 oct 2015
Renacer
Apago el ordenador casi
con violencia y lo dejo a un lado. Ante la perspectiva de un fin de semana de
trabajo intensivo y sin salir de casa, siento claustrofobia. Cojo un par de
cosas y salgo a la calle, y veo de nuevo que la ciudad está viva, que brilla el
sol, que el viento sopla con fuerza e insistencia. Echo a correr con el viento
en contra y riendo. Corro, y corro entre las calles ventosas y llenas de vida
hasta llegar a la playa. Casi no puedo esperar a descalzarme y sentir la gruesa
arena de Riazor. Corro hasta sentir dolor en las plantas de los pies, con el
viento en contra, bañándome en el sol y luego en el agua. Mi cuerpo bebe con
avidez de la sal del mar, de su frío, de su fuerza. El horizonte es una línea
perfecta, el cielo enormemente azul, el sol reluciente y la luna sonriente.
Salgo del agua como de un bautismo, resucitado, con el cuerpo helado, limpio,
puro, sin preocupaciones. ¿Cómo tenerlas? ¿Cómo estar triste, enfadado o
disgustado? Un hombre se mete en el agua y ríe a carcajadas, no me extraña.
Está la arena bajo mis pies, el aire rodeándome, el agua rugiendo y el sol
brillando en lo alto. ¿Cómo sentir que puedo necesitar algo más?
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